
Nadie hizo nada mal.
Y la empresa cerró.
Cómo decidir qué merece hacerse cuando la IA puede hacerlo todo
El plan de negocio tenía sesenta y nueve páginas. El local era impecable. Y el negocio cerró, porque en invierno nadie compra zumos fríos. Nadie hizo nada mal.
Ahora que la IA escribe, analiza y responde en segundos, producir ha dejado de ser el cuello de botella. Y ha quedado a la vista lo único que la máquina no sabe hacer: decidir qué merece hacerse. Este libro es el método, y el relato honesto de las cuatro veces en que su autor no lo aplicó.
