Están pensadas exactamente para eso: para tenerlas delante el día que alguien proponga algo que parece una buena idea y toda la sala asienta.
Te voy a pedir un correo, y te digo para qué, que es lo mínimo.
Para mandarte lo que escriba cuando merezca tu tiempo. No hay boletín semanal, no hay secuencia de bienvenida y no hay nada que venderte en el primer mensaje. Si no escribo nada, no recibes nada.
Darse de baja es un clic. Debería serlo siempre.
Del capítulo quince de
Nadie hizo nada mal. Y la empresa cerró.
Para imprimir · llega al momento
Un clic para darse de baja · siempre
Puedes copiarlas a mano del capítulo quince. Si lo haces las vas a recordar mejor que si te las descargas, y no lo digo por quedar bien: es lo que pasa.
Una semana. Una servilleta. Una llamada de treinta minutos. Y una cifra de lo que te está costando hoy.
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